FANIA JEANETTE HERRERA


¡Hola amigos (as)!

Hurgando entre viejas fotos y papeles, me he dado cuenta que tengo una vida literaria que contar. A lo mejor interesante.  Por eso se me ocurrió abrir este blog.  También para agradecer las muestras  de afecto, cada vez más numerosas, recibidas de ustedes. Y para otra cosa: para quitarme de encima la presión que me tienen familiares y amistades cercanas, desde hace mucho, por no exponerme más al público y no publicar con más frecuencia. Y como me estoy volviendo más “adulta” cada vez, más  presionan.

Mi proyecto se llama: Cuentos por Entrega.  Me propongo  con él mostrarles cada mes,o antes, un cuento u otro trabajo literario de mi autoría.  Además: entrevistas, fotos, crítica literaria, artículos periodísticos,  publicaciones, Etc., en los  que he participado a lo largo de mi vida.

Espero  que me sigan y dejen sus valiosos comentarios o preguntas ya sea en la sección de comentarios o escribiéndome a faniaherrera@gmail.com


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Podré contestar sus emails una vez por semana pues aun trabajo ¡ocho horas diarias!


Para comenzar, les dejo con parte de mi biografía y otras informaciones contenidas en mi primer  libro “Cuentos de Luna Llena bajo un Perforado Cielo”.  Y además, con la primera entrega: un cuento inédito, más o menos reciente, ¡Qué lo disfruten!

ADVERTENCIA: Todo trabajo literario publicado en este blog ha sido debidamente registrado, tanto nacional como internacionalmente, ante los organismos correspondientes. Hacer uso completo o parcial del  material aparecido aquí sin permiso expreso de la autora, le hace judicialmente demandable.  

Aqui hubo una mujer


COMENTARIOS ACERCA DEL LIBRO “AQUÍ HUBO UNA MUJER”

Queridos amigos y amigas de este blog:

     En esta ocasión les traigo un libro escrito por Kianny  Lantigua , una francomacorisana que nos hace una buena oferta literaria a los amantes de los relatos. Se trata de una colección de 15 cuentos, todos ellos premiados en diferentes concursos y categorías lo que nos adelanta  ya la calidad de los mismos. Son, en su mayoría, cuentos cortos  pero muy intensos que se roban la atención del lector desde el inicio hasta el final. Su escritura es, por lo general, un camino recto , sin huecos ni desviaciones innecesarias que nos involucran inmediatamente con la suerte de los protagonistas a los cuales acompañamos atentos e intrigados a un final sorprendente. Se nota la madurez y dominio de esta mujer  quien, sin dudas, posee talento narrativo propio y manejo de técnicas escriturales que ya la identifican.

      El lenguaje y el escenario de estos cuentos me remiten a la dominicanidad de estos días, especialmente a la de la mujer de clase media baja; con sus  sus carencias,  aspiraciones, y el deterioro humano al que estamos sometidos todos y del  que solo nos consuela saber que es un fenómeno universal de fin de Era.

      .He disfrutado mucho la lectura de  su cuento La Corona, en donde se pone de manifiesto de manera inmediata el vuelco que el concepto humanidad  ha dado entre nosotros los excompasivos y respetuosos ciudadanos quisqueyanos ante el hecho de la muerte.

, también con English sesión 2, en donde con gran habilidad la autora nos lleva a ver la situación de nuestros emigrantes.  Downtwon me pareció genial, aún con la carga de desesperación y locura de sus personajes.  El Hoyo y Papito Mantequilla me parecieron de los mejores; uno por su mágnifica descripción de una tormenta tropical en muy pocas palabras y sus elementos de la literatura de los 80’s, y el otro, por su fina ironía a la pobreza de su protagonista.  Por mi condición de madre y maestra me quedo con “Su sombra”, es ideal para leer a nuestras actuales adolescentes antes que la  vorágine deshumanizante que nos arropa se lleve  por anticipado lo mejor  de sus vidas y para iniciarlas en el respeto a la vida humana allí, en el primer  hogar que la vida destina al ser humano. Alabo la sensibilidad humana de esta autora y el gran amor maternal que subyace en sus escritos.
Para conocer mejor a nuestra invitada
 de hoy pueden visitar a :kiannyantiguablogspot.com

      ¡Hasta el próximo libro amigos!
Fania Herrera – 21/3/19

EL CASTILLO DE OTRANTO


EL CASTILLO DE OTRANTO

Queridos amigos (as) de mi blog:

     En esta ocasión les traigo el comentario de una novela que por ironía de la vida cayó en mis manos y que de seguro no habría elegido de otra manera, pero que, sin embargo, disfruté intensamente. Se trata de la novela corta (62 páginas) El Castillo de Otranto, de Horace Walpole, nacido en 1764 en el Reino de Gran Bretaña. Es considerada la novela pionera del género gótico no sólo por  los elementos usados: puertas que se baten solas, chirriar de goznes, castillos con pasadizos secretos, retratos que cobran vida, etc., sino también por su buena estructura y el interés que despierta en el lector. Aunque gótica, esta novela tiene también fuertes elementos románticos.

      Se trata de la historia de un padre que desea a toda costa casar a su hijo evidentemente “especial” y enfermizo para no perder el castillo y señorio de Otranto cosa que ocurriría si su hijo no tiene descendencia, pero acontecimientos de orden mágico harán que el desdichado joven pierda la vida momentos antes de la realización de la ansiada boda lo que desatará en el corazón del padre una especie de locura que trastornará la vida del castillo y de todos sus residentes. A partir de ahí, la fuerza del amor, la capacidad de las mujeres de “comunicarse” y solucionar conflictos en complicidad;  el lado no tan divino de los representantes de la iglesia, la valentía de algunos , el miedo de otros  y la magia presente en cada momento de la novela nos meterá, como lectores, en una especie de vorágine que no nos permitirá despegarnos del libro hasta el final.

      Debo aclarar que, aunque he dicho que la magia y hechos fantásticos son constantes en la novela, no se trata del terror de una película de Hollywood, tremendismos aparte, aquí las cosas se dan de manera más natural y creíble.  Entiendo así mismo que en una sociedad como la actual que filósofos y sociólogos han bautizado como cultura de violencia y muerte esta novela no resulte, dos siglos y medio después de escrita, tan impactante como en su época,  pero eso no quita su condición de interesante, de darle nacimiento a un nuevo género y de que fue la mejor de su tiempo.

En resumen:  es una historia sencilla, lineal, pero que no por esto deja de impresionar al lector; al contrario, aumenta cada vez más la tensión, atrapándolo  línea por línea y no lo suelta hasta el final. He pasado un buen momento con ella, se la recomiendo.

¡Hasta el próximo libro, amigos!

Con la boca llena de hormigas de Rafael Pineda





He leído la novela “Con la boca llena de hormigas” de nuestro amigo Rafael Pineda, como halada por un imán. El imán de las vivencias y los recuerdos. Es que él ha construido su relato de realidades comunes a los sanjuaneros de nuestra época. No se puede avanzar una línea sin encontrar lugares, expresiones, hechos, personajes (citados claramente o no) en los que el corazón y la memoria de un sanjuanero, de ese entonces, no se detenga a revivir emociones. No por esto vayan a creer que se trata de una simple novela llena de anécdotas pueblerinas. No, es tan universal como cualquiera. Pasé todo el trayecto de la lectura recordando las palabras del gran poeta cubano Nicolás Guillén, que oí en una entrevista televisiva, cuando se empezaba a hablar de globalización, en la que él decía más o menos esto: que ningún artista llegaría a lo universal si no partía de lo local; si perdía sus raíces. Y es verdad, pienso yo. La vida es la misma en cualquier lado, la lucha por la sobrevivencia, el amor, el odio, el genio y la locura, la desgracia y la suerte están por igual en todas partes. Lo que se puede notar, ampliamente, en la novela de nuestro Rafa, pródiga en personajes que llevan sus vidas con autenticidad y cuyos dramas no nos dejan indiferentes. Están todos atrapados en una suerte de combinación de magia y realidad en la que todo es posible, sobre todo, lo imposible. Se podría llorar ante la tragedia del compadre Ovidio, hombre serio, al que un día lo poseyó la lujuria; o morir de la risa por la conmovedora historia de Mitilia Valdéz cuyo hijo pierde el rumbo bajo el embrujo sexual de una ciguapa. ¡Y qué decir de aquel capitán “brutoecologista”! que ante la denuncia de que se estaban talando los árboles para hacer carbón, decide… Bueno, no lo diré, porque sospecho que el hecho fue verdadero y pensar en ello me puso los pelos de punta. ¡Olvidémoslo! También aparecen allí, plasmados, los momentos en que, atacado por el omnipotente imperio, nuestro pueblo, descalzo y desarmado, pelea con lo único que tiene: imaginación. Entonces, contrapone el gran espíritu de Liborio para seguir viviendo, como vive aún, maltrecho y al borde del abismo.


Quizás debí empezar contándoles que la novela trata de la vida de un hombre llamado Amarillo Florián, quien es salvajemente golpeado y agoniza solo, en la oscuridad de la noche, en una cuneta. En ese momento su vida completa pasará, como una película, delante de sus ojos, antes de morir. Es el drama que Rafael Emilio aprovecha para contar con un lenguaje muy nuestro, muy vivo, la historia de nuestro pueblo. El deja entrar a su relato a todo el mundo: mendigos, asesinos, arribistas, traidores, también a gente honesta, a mujeres martirizadas, a gente que daría su vida por los demás y que levantan la voz por los que sufren, “prohombres y gusanos” ¿quién decía así? No recuerdo. Las luchas sindicales, con sus fracasos y con sus pequeños logros colectivos, son una constante a través de la novela, todo ello mezclado con las historias tragicómicas de sus personajes de pueblos olvidados, carentes de sistemas sociales que les socorran, obligados a inventar formas inverosímiles de ganarse la vida. Cada personaje de por sí, es un universo mágico. ¿Y qué decir del tratamiento de la religiosidad popular? Para caer de espaldas. ¡Me gustó! Sé que los sanjuaneros de varias generaciones recuerdan a Pancracio, Pirríndin, Bollón, Catarey, Antonio el turco, el Maco, y sé también que identificarán a otros, a los que, por alguna razón, el autor decide disfrazar. Aun así, resultan fácilmente reconocibles, aunque no sea usted de San Juan. Tengo la idea de que todos somos personajes y tenemos muchas réplicas en todas partes. Para terminar, les diré que me lleno de emoción con la descripción de las grandes lluvias en la Cordillera Central y la alegría de los campesinos, con el tierno y tercermundista amor de Juana la burra por los animales y quedo con una gran pena, por su trágico destino; por el recuerdo de los furiosos huracanes que nos marcaron y nuestra inexplicable actitud de indolencia ante ellos. Cierro, con este párrafo que me sorprendió: “El perro, asombrado por los reflejos de las luces que nos encandilaban y por los rápidos movimientos que hacía parecer a todos como salidos del manicomio, me miró compasivamente con sus ojos de melancolía y me dio un beso en la boca, queriendo convencerme de que no me abandonaría en ese trance. Yo le hice cosquillas en la barriga y le devolví el beso”.
¡Hasta un nuevo libro, amigos y amigas!

Emely



EMELY
Sí, pequeña de panza grande
que juegas a la madre, pero en serio.
Niña que lleva niño
desgracia postmoderna
de estos salvajes tiempos.
¡Ojala que te de la vida otra vida!
en algún lugar ignorado
en algún paralelo universo
en el que el amor fuera como lo pensaste:
un colorido festejo
Que a eso tenías derecho,
que eras adolescente para eso,
para soñar, para hacer de lo serio nimiedades
forjando de la nada festivales de ensueños
en donde todo saldría bien,
con o sin, San Ramón de por medio.
Y algún día, con tu maternidad de estreno,
todo seria felíz porque le quitarías a la tierra
ese complejo tenaz de sentirse infierno.
y la maleta que llevarías
sería la que llenó nerviosa
una novel y amorosa abuela en sus aprestos,
y no ninguna que te apretase la hinchada panza
ni que impidiera seguir creciendo
tanto hueso nuevo.
Sería otra maleta, muchacha
en la que no quedaría, adentro,
ningún aliento detenido para siempre.
Sí, pequeña de panza grande
debe haber un universo paralelo
en donde tu vida siga
en donde tu hijo crezca y juege
y tu no puedas ser mas felíz por ello.
De otro modo, quedaríamos todos
en las casas y en las plazas,
bajo los árboles y en las aceras
tristes y confundidos
condenados a preguntarnos por qué
Y a llorarte para siempre, sin respuestas.


Licencia de Creative Commons
Emely by Fania J Herrera is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://faniaherrera.blogspot.com/.

Premiacion del Dia del Maestro



Tuve el honor de ser elegida para el premio al Honor “Pedro Henríquez Ureña”, Medalla de Oro. Aqui dejo unas fotos del evento y el video del discurso que hice.









HISTORIA VULGAR

HISTORIA  VULGAR
(Cuento)
No tengo otra forma de explicarlo como no sea: un profundo deseo de vivir.  Porque ya saben todos lo poco dada que he sido siempre a las fiestas y la dificultad que tengo de entablar conversación hasta con la gente conocida. Pero la noche era espléndida y la alegría de los demás tenía, aunque no sea lindo decirlo, el violento contagio de las epidemias,  Y me dejé llevar. Y me dí cuenta que bailaba mejor de lo que suponía y que me había vestido con acierto, como aseguraban los muchos piropos recibidos, muy especialmente el del joven que la prima Margaret me presentó en uno de los fugaces momentos en que se acercó a la mesa.  Y haré breve esta parte. Sólo les diré que ya conocen la secuencia: copas, bailes, besos y a la inversa y; finalmente, un salir afuera, a contemplar las estrellas ,que de tan fulgurantes esa noche, parecían recién lavadas.  Y no diré más, lo siento.  Por más  mentalidad de talk show  en que nos ha metido a todos la televisión  de nuestros días, soy de las que piensan que la discreción tiene una categoría inmutable que agrega  charming  a  la vida de una mujer, y que no todo se cuenta.  Pero ese no es el punto,  Lo realmente importante ahora, al menos para mí, es volver a esas horas en que le robé un poco de felicidad a la vida. En las que por un momento me sentí en lo alto de un balcón, con una gran corona en la cabeza y una banda, de no sé que, terciada en el pecho; moviendo lentamente, como un péndulo holgazán, mi  mano enguantada de blanco hasta el brazo.  Pudiera decirles que así me hizo sentir el acompañante, que por cierto, se desvivía por impresionarme.  Pero no; era yo, estoy segura. Eran mis inmensas ganas de olvidar la vulgaridad de  mi día a día.  De este levantarme y estar predestinada a trabajar sin opciones frente a la caja  registradora de una tienda y luego ir a la escuela nocturna y en regresando a la casa prepararlo todo para el nuevo día: lavar, cocinar, limpiar un poco, ver que los perros tengan agua y comida suficiente, hacer notas, sacar cuentas cuyo balance final ya pueden imaginarse. Y resolver, además, los dichosos imprevistos que se añaden a cada día. Todo eso; por supuesto, sino le daba uno de esos  severos ataques de asma a mi abuelo, o si a mi parapléjica madre no le cogía por hablar de su pasado de amada amante con su estropajosa voz, pobrecita, con su articular tan trabajoso y lento; porque en ese caso, como es natural, todo mi tiempo era para ellos.  A ver si me entienden. No es que quiera ser dramática, o que ustedes me vean como heroína  pero, a todo eso que les he contado agréguenle  las veces, cada vez más frecuentes, en que en mi barrio se va el agua o la luz o “ ambas a dos”  o que el descerebrado de mi vecino, me refiero al más próximo a la izquierda, escucha a niveles insoportables su invaluable colección de reguetones.  ¿Dar una vuelta?  ¿contemplar el cielo?  ¡ claro  que es relajante!  Lo sé, y hasta diría más: terapéutico, pero ya les he hablado del barrio en  que vivimos y  quedarte allí,  arrobada, con el cuerpo en la tierra pero el alma perdida anhelando cosmogonías,  es una franca invitación a ser asaltada o a que una bala perdida le dé por conocerte más íntimamente.  No, así no.   Prefería leer, en tanto me lo permitiera mi ya limitado tiempo y mis poco generosas circunstancias .     Y fue casualmente leyendo, sentada al borde de su cama, cuando me di cuenta, por la rara placidez con que dormía mi madre, que había emprendido un largo viaje .  Y no lo lamenté, aunque la despedí como debía, con amor y honores.  Últimamente se había deteriorado tanto que la vida se le volvió un suplicio y vi aquello como una liberación.  Aunque sí lo lamenté.  O no sé, no sé.   Lo que si puedo asegurar  es que el abuelo se recuperó rápidamente de este episodio y un día de esos, ante mi crudo asombro , con las mejillas sonrosadas, como el adolescente   casi octogenario   que era en ese momento, me dijo como pudo que  por fin había había encontrado el amor.  Y muchas otras cosas de las que sólo saqué en claro el suplicante afán de que yo no me opusiera.  Se trataba de la vecina, una vivaracha sesentona, de muy buen ver, que ante la muerte de mi madre, pasaba diariamente a conversar con mi abuelo, mientras yo permanecía en la calle.   Si fue un amor auténtico o la atrajo la vieja casona y su generoso huerto de feraz tierra negra, que tenía el abuelo en San Juan de la Maguana, no estoy yo para averiguarlo.   El que le haya hecho llevadera la pérdida de una hija, le devolviera a los reconfortantes días de  trovador de habaneras, y le diese la certeza de ser enterrado bajo el amado peso de su tierra, se me hizo suficiente para despedirlos con una gran sonrisa   cuando decidieron marcharse a nuestro pueblo.   Y  bueno, de vuelta a mí, no sé qué decirles.   Comenzaré usando un eufemismo: no  me fue tan bien.  Sumándose a los problemas que ya conocen, tenía de pronto  instalada  en casa, con todos sus ajuares, a una soledad  impúdica, que me trajo algún ligero tic nervioso de regalo y la costumbre casi maníaca de ir  constantemente al espejo  para descubrir in fraganti la última cana o arruga que asomase, cosa que ocurría cada vez con más frecuencia  y que yo pensaba que tomaría con más o menos  naturalidad a mis casi cuarenta años .  También se me dificultaba dormir.  Me pasaba las noches evaluando mis grises días de empleada, y por más que trataba no podía alejar de mí la desagradable sensación de ser parte de la carne que se echa a un inmenso molino, movido por poderosas y remotas manos que se enriquecían con mi arduo trabajo.   Más tarde, no sé exactamente cuándo, llegó el miedo. Y me dio con recordar la historia de Ignacia, la vecina de enfrente,  a la que hace algunos años le cedió estrepitósamente el delicado entramado de la cordura por los contundentes golpes de la soledad y la miseria y terminó convirtiéndose en el disfrute de los más jóvenes quienes morían de risa cuando ella les aseguraba que oía hablar en griego a sus alborotosas cotorras. Un idioma que probablemente nunca escuchó en sus días de isleña tropical.  Y aunque me queda la alegre visión de sus coloridas aves con su amarillo de oro, su verde de selva y  el agresivo rojo de los pimientos , desprendiéndose las plumas, con sus torvos picos, e insultándose en sus continuas riñas ,siempre me llega como en flashes  la imagen de una mujer, pese a todo hermosa, en medio de una avasallante suciedad, jugando con el mórbido material de sus heces. Y en pensamientos parecidos estaba cuando llegó la prima Margaret con su  terca alegría de primavera permanente; con su irrenunciable costumbre de  “no dar mente a nada”. Y debo haberla sorprendido, porque de siempre rechazar sus invitaciones  a estar  en la puerta antes de que terminara de hacerlo esta vez, debió notarse la diferencia.  Pero ya les dije: quería vivir y me fui con ella a la fiesta.  No me arrepiento de nada.  Aunque he llamado al joven aquel y nunca me responde, aunque estoy más sola en este rincón visible del infierno que es mi barrio; y además, más pobre; no sólo por los aciagos días de neoliberalismo; sino, porque debí “renunciar” al trabajo. Ya saben, si pides algunos permisos, no eres necesaria, y últimamente la salud me falla con frecuencia, aunque momentáneamente.  A pesar de todo, repito, he apostado a la ilegal felicidad de la prima Margaret, y sólo me preocupa que nombre pondré a la criatura  que  a estas horas debe estar chupándose los  minúsculos dedos o jugando con cualquier parte de su cuerpo en estas, mis maduras entrañas.  A quién  jamás atacaré en su primera casa, ni en otra.  A quién  nunca negaré el derecho a entrar a este cómico y más que surrealista  valle de lágrimas. ¿Me entienden?
Fania   9/7/08


Casa de Familia

Amigos y amigas de mi blog:

Con una raya completamente desdibujada entre lo onírico y lo real, nuestro amigo Fernando Fernández Duval nos deleita con relatos de muy buena factura en su más reciente libro de cuentos “Casa de familia”. Es un libro ágil, ameno, que puede leerse de un tirón y que a mí, en lo particular, me ha dejado un fuerte sabor a Sur en el alma. Pero el Sur de Fernando, que no es cualquier Sur, sino el de los pobres pueblos que a golpe de viva imaginación ajustan cuentas con sus santitos, con sus tiranuelos locales y políticos desaprensivos, sin dejar margen a la tristeza. Es que no se puede menos que sonreír, cuando se descubre en la lectura a una mujer que muestra un inusitado empeño en preparar el lugar de su probable entierro con el entusiasmo propio de quien prepara un feliz acontecimiento familiar o la locura de alguien por meterse en un espejo o una pobre muerta que vaga por el campo más preocupada por cosas de vivos que por espantar a nadie. Bien, todo eso sucede en este libro, pero además, se crean espacios para pensar profundo en la naturaleza humana, en las injusticias, en los problemas migratorios y, de manera delicada y subyacente, en el nuevo problema social de la identidad sexual.

 El mundo literario Fernandino está inscrito, sin dudas, en el realismo mágico y nos devuelve con él, con evidente nostalgia, excelentes trozos de mitología tercermundista que todos los de nuestra edad vivimos en el amado Sur de nuestra infancia por boca y hechos de nuestros mayores. Por todo lo dicho anteriormente, me quedo con sus cuentos: Tipanchita, El Cuchillo de San Bartolomé, El último deseo de la señora MM y, La Aparecida. Busque usted sus preferidos en esta Casa de familia, aunque estoy segura que los disfrutará todos. ¡Felicidades Fernando!

 Hasta la nueva entrega!

ESCRITORES (AS) DE SAN JUAN (III)


MAYRA REBECA VILLEGAS


Escribir es uno de los oficios más difíciles de la tierra. Pero escribir para niños lo es todavía más. No se trata de usar muchos diminutivos y de soltar en una hoja en blanco cualquier cantidad de duendes y hadas a correr y saltar a su placer en un bosque. No señor, aparte de que los niños son jueces severos e inapelables, hay una gran responsabilidad sobre el autor acerca de qué cosa se le cuenta a un infante. Tampoco puede este autor descontextualizar la vida del niño(a) por lo que en su narrativa no debe estar borrada su geografía, su historia, los colores de su entorno, incluyendo los de las personas que lo habitan ni la cosmovisión de eso que llamamos pueblo. A todo eso, agréguenle que aunque no debe sacarse al niño de su realidad tampoco se puede prescindir de los sueños, la ilusión, la magia y, además, se debe tener extremo cuidado con el tipo de lenguaje a usar.

 ¿Se dan cuenta cómo se van complicando las cosas? Y eso es sólo una parte. Todavía queda mucha tela que cortar. Pero lo dejaremos para otra ocasión porque ahora, que ya conocen mi punto de vista acerca de esta cuestión, se me hace más fácil explicarles por qué me parecen tan buenos los cuentos del libro infantil “El sueño de María Cristina” escrito por nuestra Mayra Rebeca Villegas, en donde aquellos relatos de reinas, princesas y castillos encantados perdieron su oportunidad y en cambio son sustituidos por seres de carne y hueso con oficios nobles y simples, por colectividades que en vez de quejarse asumen de pronto una actitud pro activa y resuelven el problema que los aqueja y todo aquello ¡sin dejar fuera la magia y el respeto a la inocencia! 

Sí, me quedo con sus cuentos protagonizados por verduleras y carpinteros, con su niños pobres deseosos de conocer el mar y tener mejor vida, aunque no lo logren; con sus cuentos educativos que llaman a amar y respetar a la naturaleza; con su hondo deseo de enseñar a los niños a convivir en paz y a ejercer su responsabilidad de ser felices; con su evidente rechazo a la individualidad, casi patológica, que tanto daño hace a los más jóvenes.  
Creo que Mayra escribió un bello  libro infantil ¡la felicito!... Y celebro que ella sea de San Juan.


Fania Herrera (Fanny) 

Escritores(as) de San Juan (II de IV)

Comentario Acerca del Poemario
En la prisión del tiempo

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Escritores(as) de San Juan  
Amigos y amigas de mi blogs

Otro libro que ha formado parte de mi disfrute navideño es  En la Prisión del Tiempo de Sobieski de León, un destacado hombre de letras y promotor cultural de primer orden en  nuestro pueblo con  reconocimiento nacional. Es autor entre otros géneros  de este hermoso poemario a quién el  crítico literario Juan Martínez Luque le ha hecho justicia al poner en primer plano una serie de elementos que son parte intrínseca de su obra como son, su preocupación por la vida y sus enseñanzas, su abierta rebeldía frente a la injusticia en  todas sus manifestaciones y una extraordinaria sensibilidad  a la hora de tratar  asuntos humanos como el amor, la soledad, la angustia existencial (propia de todo poeta que se respete, digo yo) y otros sentimientos comunes a todos los mortales.

Como han podido notar, Luque me ha dejado muy poco espacio para comentar este poemario, sin embargo, me niego a no expresar mi admiración por un poeta que conoce el país en donde nació y la Era en que le tocó vivir, detalles éstos que le salen a borbotones por todas las hendiduras de sus versos; como también le sale su respeto a la maternidad, a los niños, a la pobreza y a todo el que sufre. En su poesía cabe todo: Un perro legañoso, el deslumbramiento ante  unos senos hermosos, la tristeza por la muerte de un amigo y no falta el humor, fina ironía y humor. Lea usted  “Buenas noticias” y verá  a qué me refiero. 

La poesía de Sobieski es una ventana abierta a la libertad, en donde todo lo humano puede ser contado con seriedad y preocupación sin dejar de tener una gran dosis de frescura y en algunas ocasiones, hasta de desenfado. En su poesía cabe la vida y eso es una buena noticia en una sociedad  en donde todo  se secciona o especializa hasta la enajenación, una sociedad en donde los otros y sus sentimientos no cuentan.

Por considerarlos profundos aparte de bellos, me quedo con sus poemas “Experimento Científico”, “Mientras te espero” y “En el mismo lugar”. Pero hay más… y ustedes los encontrarán cuando lean “En la Prisión del Tiempo”. Se lo recomiendo.

¡Hasta la próxima entrega!


 Fania Herrera (Fanny) – 26/12/15

Escritores (as) de San Juan ( I de IV)



Amigos y amigas de mi blog:

Acabo de leer el libro de cuentos de Mario de San Juan,titulado: “el fantasma de Alma Rosa” (sí, así en minúsculas),y debo decirles,que fue una grata experiencia. Para empezar,les comento que Mario tiene, sin duda alguna, gran destreza para contar historias y, sea que se lo proponga o no, conduce al lector desde el principio al fin a través de un hilo narrativo tenso, hasta dejarlo sorprendido en medio de un final impactante, tanto por lo inesperado como por la carga de magia que poseen muchos de sus cuentos.

Por lo general, sus personajes son tristes o confundidos,“seres urbanos” atrapados en sus sueños y penas,a los que Mario les saca gran partido literario con su atractiva narrativa que,por algunos instantes,me recuerda a Cortázar,y por otros, aunque parezca contradictorio, a García Márquez. Por ejemplo:la discusión de uno de los protagonistas con la policía en un parque. Lamentablemente, la mayoría de las mujeres de sus cuentos,la pasan muy mal. Nada que reclamar a este autor. Es solo una dolorosa realidad puesta en escena.


Quiero destacar también,la fuerte presencia de los fenómenos atmosféricos en sus relatos.En varias ocasiones,me sentí llevada por la brisa, con deseos de guarecerme por un intempestivo aguacero o con el ánimo apesadumbrado por los constantes nubarrones y amenazas de huracanes que sirven de marco a sus relatos.Él los describe tan bien,¡que uno se siente allí! Bueno, quizás cuente también el hecho de que amo la geografía,y que esta ha sido parte de mi trabajo por muchos años.
Por la maestría con que fueron narrados y su combinación de magia y realidad,me quedo con: “Sorpresas del humo”, “Un sueño azul” y “Ninguna mujer se pierde en un autobús”. Pero hay más, mucho más, y probablemente mejores. Hablo aquí de gusto personal.

En definitiva, los cuentos de Mario son hermosos cuentos, sin huecos ni descensos, escritos en buen español. Es, sin dudas, un cuentista que sabe lo que hace. Y no olviden esto… ¡Es sanjuanero!

¡Hasta la próxima!

Fania Herrera (Fanny) 

DISCURSO DE PUESTA EN CIRCULACIÓN DEL LIBRO “BREVEDAD DE LA SUERTE”

DISCURSO DE PUESTA EN CIRCULACIÓN DEL LIBRO “BREVEDAD DE LA SUERTE”
17 DE OCTUBRE DEL 2015, CURO UASD, SAN JUAN DE LA MAGUANA


Distinguidas autoridades civiles y militares
Apreciado director y estudiantes del Liceo Urania Montás
Apreciados (as) organizadores (as) de este acto

Mi querido pueblo de San Juan de la Maguana:
Nuevamente estoy ante ustedes para presentarles otra de mis creaciones y, como ya se está convirtiendo en tendencia en mi vida literaria, la traigo aquí para que vea la luz por primera vez en donde la vio su autora. Supongo que de alguna manera quiero que mi libro tenga por derecho propio ese verdor que por designio ya inapelable tienen todos los sanjuaneros y sanjuaneras en algún lugar de su anatomía y su alma. Y saben ustedes, amigos y amigas mías, que el color verde representa: la esperanza, la fecundidad, el crecimiento, en fin; la vida en su más esplendoroso estado natural. Así que creo que, aunque inconscientemente, estoy reclamando para mi libro, al darlo a conocer aquí, la suerte que todos los nacidos en este pequeño espacio geográfico ya tenemos: el legítimo derecho al verdor y sus maravillosas influencias. Les presento este día a “Brevedad de la suerte”, un libro de cuentos un tanto diferente al anterior - “Cuentos de luna llena bajo un perforado cielo”- menos lírico para empezar, compuesto de unas 15 historias casi todas tomadas de la inmediata realidad y que yo no elegí, como en ocasiones anteriores, sino que ellas vinieron donde mí y exigieron ser contadas, y lo hicieron de una manera que no me quedó más remedio que obedecerles. Ellas narran, por ejemplo, la inusual forma en que una mujer conoció a su futuro marido y que oí mientras esperaba mi turno en un salón de belleza hace ya más de treinta años. También están las que nacen del impublicable insulto que me dio un desaprensivo chofer por considerarme, según él, mala conductora. O, la más patética de todas y que da nombre al libro, la gran sorpresa de un pobre hombre a quién se le desploma totalmente la casa al momento de abrirla quedándose sólo con el pomo de la puerta en las manos. Todas hablan de cosas cotidianas: la eterna rivalidad entre hermanas, la visita al dentista, la espera del metro en un andén y….sin proponérmelo, hay también allí mucho asunto femenino que por fuerza histórico-cultural, resulta desgarrador a veces.
Debo aclararles que, no por cotidianas estas historias han perdido las condiciones que todo buen cuentista, o quien trate de serlo, debe tener pendiente: cuidado de las formas, tensión, sentido de la universalidad, compromiso social, etc. Esto último es muy importante para mí y jamás queda excluido de ninguno de mis proyectos literarios. Para concluir esta parte les diré que siento un cariño especial por este libro porque me ha servido para confirmar en la práctica lo que teóricamente ya conocía: no existen los grandes temas literarios; existe la vida con toda su absurdidad, maravillas y complejidades, y personas que tienen la suficiente curiosidad, deseos y atrevimiento como para escribirla desde su “mismidad”.

Por otra parte, no puedo retirarme sin dejar aquí constancias de mi agradecimiento a tantas personas que ayudaron a la publicación de este libro, comenzando con la directora de este Centro Universitario, Elvira Corporán y sus ayudantes quienes, según he sabido, acogieron con entusiasmo y diligencia este acto, les pido que me ayuden a demostrarles mi agradecimiento dándoles un fuerte aplauso. Agradezco asimismo a mis familiares: mi sobrina Geraldine de Santis y mis hijos Katy y Francis Tejeda por su inapreciable ayuda. A mi compadre José Ramón Medina, reconocido artista plástico sanjuanero quien hizo las viñetas del libro y también a todas aquéllas personas que a través de mi Facebook y de mi blog “faniaherrera.blogspot.com” me escriben mensajes alentadores y hermosos que no hacen más que comprometerme más y más, queriéndolo o no, con este difícil caminar por la literatura. Permítanme dar un abrazo especialísimo a las personas que han venido desde otros lugares para acompañarme en este acto. Detesto usar eso que literariamente se da en llamar frases hechas, pero, “no tengo palabras para expresar lo que siento” por su hermoso gesto.
Y ahora, tengo que dar unas gracias muy particulares a dos seres que la vida me ha dado como regalo conocer y con quienes debo compartir el éxito de este libro. Se trata de Ike Méndez, y Sobiesky de León. La aparición en mi casa de la antología “Voces Desatadas”, de la autoría de ambos, desató en mí y en mi familia la necesidad de replantearme mi trayectoria literaria y tomar nuevas decisiones. Una de esas decisiones fue tener vida virtual, que no tenía ni me interesaba, y otra, responder positivamente a las invitaciones del mundillo literario siempre y cuando las circunstancias me lo permitieran y además tener conciencia de que el tiempo pasaba y de que debo apurar el paso. El resultado ha sido maravilloso y se lo debo a ellos dos quienes me han acompañado paso a paso en este proyecto y han hecho suyas las alegrías e inconvenientes que siempre generan estas cosas. Lamento no poder extenderme mucho más en mis agradecimientos hacia ellos porque, como pudo diagnosticar acertadamente Sobieski, últimamente me ha dado en convertir en literatura todo lo que vivo y pienso, y guardo la esperanza de poder escribir mis memorias y en ellas habrá un capítulo en la que haré la historia de cada uno de mis libros y allí quedará plasmada de la mejor manera, el entusiasmo, don de gentes, disponibilidad y otros aspectos ,de los que ya he tomado nota, de estos dos apreciables amigos que hace mucho tienen un bien ganado lugar en la literatura y la gestión cultural de su país y, especialmente, en la de su pueblo. También pido ayuda ahora, en forma de un fuerte aplauso para mostrarles mi eterno agradecimiento. No me queda más que darles un fuerte abrazo a ustedes y agradecerles su presencia en este momento inolvidable de mi vida y por los otros momentos, que más temprano que tarde han de venir y en los que también me gustaría disfrutar de su compañia. Me sentiría profundamente agradecida de que visiten mi blog y dejen sus comentarios o me escriban directamente a mi correo faniaherrera@gmail.com. Buen día para todos, muchas gracias .

Fania J. Herrera
17-10-15


AGUA DE MAR

 AGUA DE MAR
Para Aylan Kurdi y todos los pequeños náufragos del mundo

El mismo mar que atesora a sus algas,
a sus leyendas de improbables monstruos y a sus peces,
te ha arrojado a ti, sin más, hacia la orilla
¡tan pequeño y frío!,
pero de todos modos tierno.
Y al igual que las grandes corporaciones financieras
deciden salvar a las instituciones bancarias
y no a las gentes,
los códigos marinos sólo te reconocieron
como a un retoño humano,
sin ganancia alguna
para sus ansias de azules vastedades
y sus colonias coralinas expandidas.

De nada sirvieron tus sueños
de muñecos y caramelos,
Tu evidente necesidad
de amigos de
kindergarden
y de tocar las nubes de algodón
con las puntitas de los dedos.

¡Ah, pequeño Aylan!,
el mismo mar que se ufana
de sus historias de piratas
que dejaron sin paz ni patria
a los antiguos y modernos pueblos,
te hace emigrar a ti,
solito y mojado,
al más prometedor de los infiernos
antes que tus diminutos pies,
ahora llenos de plancton
y almejas recién nacidas,
toquen el polvo de otra prometida tierra
para hacer germinar tus sueños.

¿Por qué tuve que ver tu foto
de pequeño náufrago
para siempre solo en la playa
sin palas ni cubeta,
sin pelota de colores
ni perro juguetón por compañero?

No sé qué decir a mi útero alarmado
ni a mis ovarios sobrecogidos.
Ellos saben que no eres nada mío:
ni mi paisano ni mi contemporáneo
ni mi deseado nieto.
No entienden que llore este horror neoliberal,
estas inhumanas e interminables danzas
de guerra y muerte por oro, petróleo y agua
con esa lagrima única con que lloran las madres
desde antes de las épocas de los deshielos.

Yo solo pelearía por tu leche.

¡Ah, pequeño Aylan!
proyecto de canario,
sin nido y sin pájara protectora
que te trine nanas
y que te dé, bajo sus alas,
en la tibieza de su amor de plumas,
tierno abrigo.
Dime pequeño niño:
¿Qué hará la humanidad con tus tres añitos
empapados de esta cultura de la muerte?
¿Y yo, cómo apagaré la llama de indignación
que por ti incendia mi corazón
por esta infernal y globalizada pena?
No será con agua de mar… por supuesto.


Fania Herrera 3/9/15


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Agua de Mar by Fania J. Herrera is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en www.faniaherrera.blogspot.com.

¡Venimos del sur!


¡Hola amigos (as)!

Tengo poco para hoy, ya los compensaré tan pronto pueda. Sólo voy a informarles que el próximo domingo 3 a las 7:00 P.M., en el Pabellón de Escritores Dominicanos, tendrá lugar el conversatorio “Venimos del Sur” con escritores sanjuaneros.  La coordinación de dicha actividad estará a cargo de nuestro apreciado amigo Ike Méndez.

Ahora les dejo con un poema poco conocido de nuestro inmenso Pedro Mir ¡qué lo disfruten!

CITA MARINERA CON UNA MUJER IMAGINARIA

La mar ardía en azules
con una blanca humareda.
Tú traías tu traje a espuma,
yo mi pantalón a vela.

Olía toda la tarde
a pescadores y almejas,
a red, a goletas.

Algo como un naufragio oportuno
se estremeció en nuestras venas,
y apagando los ojos y arrastrándonos
conjugamos de pronto el verbo arena.



¡GRACIAS WHITMAN!

CUARTA ENTREGA

¡GRACIAS WHITMAN!

Hay poemas que se quedan para siempre con nosotros (as) y hasta entran, sin nuestro permiso, a formar parte de nuestro ADN.  Ese es mi caso con el poema 31 del libro Hojas de Hierba, escrito por el maravilloso poeta norteamericano Walt Whitman. Universalidad, sencillez, profundidad, respeto y amor a la vida en todas sus manifestaciones, muy especialmente en las más cercanas a la naturaleza, hacen que me sienta completamente identificada con él. Este poema me da fuerza y paz para afrontar los días complicados que nos tocan como generación. Por todo eso, ¡gracias poeta, gracias!
También el poema 32 es profundo y hermoso ¡Qué lo disfruten!

Creo que una brizna de hierba no es menos que una obra de las estrellas,
Que la hormiga es tan perfecta como ellas, y un grano de arena, y el huevo del reyezuelo;
Y el renacuajo es una obra maestra comparable a las más grandes,
Y la zarza trepadora podría ornar los salónes de los cielos,
Y la coyuntura más ínfima de mi mano desafía toda la mecánica,
Y la vaca rumiando con la cabeza gacha sobrepuja cualquiera estatua,
Y un ratón es un milagro capaz de conmover sextillones de incrédulos.
Descubro que he incorporado granito, carbón, musgos, frutos, semillas, esculentos raíces,
Y que soy mosaicado de cuadrúpedos y de pájaros por todo,
Y que he dejado allá lejos lo que está detrás de mí por razones buenos,
Pero mando que cualquiera cosa vuelve otra vez en cuanto quiera.
Es inútil la rapidez o la timidez;
Inútil que las plutónicas rocas me lancen su antiguo fuego contra mi llegada;
Inútil que el mastodonte se esconda bajo el polvo de sus propios huesos;
Inútil que los objetos se alejen al horizonte, tomando multitudes de formas;
Inútil, el océano hundiendose y los grandes monstruos yazgando en el fondo;
Inútil que el buitre se albergue junto al cielo;
Inútil que se arrastre la serpiente entre las lianas y los troncos;
Inútil que el alce huya por los escondidos senderos del bosque;
Inútil que las alcas de afilado pico naveguen muy lejos al norte a Labrador;
Yo los sigo rápidamente; subo hacia el nido en lo abrupto del acantilado.

 Fania - 13/4/15

¡ADIOS POEMAS!

¡Hola amigos (as)!

                                 En esta entrega les dejo con parte de las pocas poesías que he conservado de  las muchas que escribí y rompí. No lo digo con pena. Hay que aprender temprano en esta actividad  que no todo es publicable y a doblegar ese orgullo de autor que hace tan difícil desprenderse de todo lo que se escribe.  No recuerdo bien si fue en “El Olor de la Guayaba” que leí que García Márquez decía mirar sus escritos  de los inicios con  indulgencia. Veía en ellos a un ingenuo muchacho que se esforzaba por ser escritor y lo perdonaba, con lo que se perdonaba a sí mismo en el presente.  Me parece buena idea, la voy a seguir.  De todos modos lo de poeta me duró poco, desapareció casi por completo cuando me dio por escribir cuentos y, aunque algo extraño los poemas no me quejo, adoro contar historias. Por si acaso, aquí está mi blog, si alguna musa poética le da por la tecnología ya sabrá donde encontrarme.
                                 Dos de los poemas  que presento hoy fueron publicados en 1986 en  la revista “Arte Nuevo” dirigida por José Ramón Medina, un destacado artista plástico de nuestro país, Sanjuanero, para mayor información.  El otro, fue ganador de una primera mención honorífica en el concurso regional de Athene de 1985. Como siempre ¡Qué lo disfruten!





DOLOR QUE SE LLORA SOLO

Por aquí
no está
la dulce paz
de todo
lo simple
y bueno
ni el vegetal aliento
de la sonrisa pura
Por aquí
anduvo el desamor
respondiendo por tu nombre
a los agudos alaridos
de las trompetas moribundas
todo de ti vestido
es decir
perfectamente desnudo
entonces
cuando era posible
toda rabia
y probablemente
justo el odio
me hundí
en el origen mismo
del canto
llamé al amor
y con su filo
esculpí callada
hermosas estatuas
a la vida

Discurso 2da puesta en circulaciòn "Cuentos de Luna Llena bajo un perforado cielo"

SEGUNDA PUESTA EN CIRCULACION  “CUENTOS DE LUNA LLENA BAJO UN PERFORADO CIELO”  

SANTO DOMINGO, 26  DE FEBRERO DEL 2009. SALON DE ORIENTACIÓN. BIBLIOTECA PEDRO MIR, UASD.

Señoras  y  señores, amigos y amigas, todas y todas:


 Como imagino que no todas las personas que están aquí me conocen, creo conveniente iniciar contándoles algunas cosas acerca de mí.   Lo primero  que le diré  es que  aunque este es mi primer libro, la literatura ha sido un eje transversal en toda mi vida.   Posiblemente empecé a escribir desde que fui alfabetizada, inicialmente como  poetisa, pero cuando leí, muy jovencita, “Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez, y luego “Yo, El Supremo” de Augusto Roa Bastos, y toda aquella maravillosa narrativa del boom latinoamericano llena de magia, pasión, rebeldía y creatividad exacerbada, me quedó muy claro lo que debía hacer, y a partir de ahí  hasta hoy  me he mantenido en la narrativa.   He hecho una vida literaria  muy discreta publicando uno que otro cuento o poesía, de manera muy espaciada  en periódicos o revistas de circulación nacional, o de mi pueblo, San Juan de la Maguana, y he participado siempre con buena suerte en algunos concursos literarios que son los que realmente me han dado a conocer en este medio.  A grandes rasgos, esta es mi historia  literaria.  Ahora, en lo que respecta al libro que les presento en esta noche, he de decirles que no he perdido ni un momento la oportunidad que le da la literatura a las personas  que se dedican a ella para ser testigos de excepción de su tiempo.   Por eso encontrarán en sus páginas, aparte del realismo mágico que se me pegó en aquella época que aludí, la mirada preocupada de una mujer  que ve cómo todo se deteriora a su alrededor, incluyendo al planeta mismo, con sus grandes hoyos en la capa de ozono, los nuevos problemas sociales, la angustia existencial, la soledad, la delincuencia, el gran circo de la política; en fin, todas esas cosas que vemos cotidianamente pero que la rapidez del diario vivir nos impide darle una mirada más profunda y un nuevo enfoque.  Cada vez me parece más razonable aquello de que  “lo increíble no es la fantasía sino la realidad”, basta abrir un periódico para entender lo que les digo.   Casualmente de una lectura del periódico se me ocurrió el primer cuento “Gracias por venir, Ana” que trata un asunto muy de moda: el de la niña-madre, y otros que no aparecen en este libro y que ya publicaré, probablemente este mismo año.   Se darán cuenta en la medida que lean mis cuentos que el tema de la mujer, en su cotidianidad, en sus sueños, en sus conflictos interiores es recurrente. Es natural, aparte de que quién escribe es una mujer, a juzgar por las estadísticas aún llevamos la peor parte en todo.   A este respecto  creo que tendré que pagar alguna cuota de incomodidad por ello, porque aunque ustedes no lo crean, todavía quedan algunos muros que tumbar para que una mujer pueda expresarse con cierta naturalidad desde su condición de género.  Pero, cada quién a su modo va creando sus pequeños espacios de libertad.   A  mi modo de ver, mi libro es una propuesta para encontrarnos de frente, más que nada con  sentimientos, en un tiempo en que la postmodernidad nos  cosifica y entonces debemos volvernos muy creativos y jugar con cierta dosis de ridiculez y buen humor para expresar  indignación, ternura, reír  y llorar, y no perder nuestra  condición humana. 

Tengo tanta gente a quién agradecer, tanta gente que me ha animado a que publique, desde el seno familiar, compañeros de trabajo, amigos y amigas, que no me atrevo a mencionarlos no sea cosa de que alguien se me vaya a olvidar . No sería justo. No quiero que me pase como en San Juan, en la primera puesta en circulación en donde alguien me reclamó, aunque cariñosamente, porque no le incluí. La verdad  es que mi memoria no es como para festejar.  Pido comprensión. Así que me limitaré a dar las gracias a William Mejía, por todas esas cosas tan lindas que ha dicho sobre mí escritura, porque además está corriendo un gran riesgo, el de dejarlo por escrito.  De manera que si se arrepiente mañana, tendrá que explicarlo mucho y lo menos que puedo hacer es agradecerlo con anticipación para que no se arrepienta, porque ya conocen ustedes el ego humano, no cuesta esfuerzo creerse lo bueno.  Un riesgo parecido está corriendo el editor, Gerardo Castillo, a quién se le podría hundir la editora por no haber hecho una buena elección.  Es de rigor agradecerle.  Bueno, no diré más, la otra parte les toca a ustedes.   Sólo me resta manifestarle mi emoción, mi eterno agradecimiento por verlos a todos ustedes aquí en esta noche, yo sé lo que significa movilizarse en estos tiempos en que todo se ha vuelto tan complejo.
Si lo desean pueden  escribirme al correo electrónico faniaherrera@gmail.com sus comentarios para mí, como dicen un conocido comercial, “no tienen precio”. Señora, señores, muchísimas gracias, buenas noches.



De izq. a Der. Mi hija Katy, mi ahijada Julissa, yo y mi hijo Francis.